
Poderosa mano de Amalia
Ya han pasado 3 semanas desde su llegada. Rebeca tenía ordenes de las cuales yo no sabía nada. El día 5 de febrero a las 2300 me indicó que debíamos partir al Centro, y realizó un par de llamadas telefónicas que marcaban el inicio de las operaciones. Al llegar, ella se reunió con el personal técnico, déjándome fuera de esta confidencial reunión. Al volver me comentó con tono emocionado que ya todo estaba preparado. Aproximadamente 9 horas después, rodeados en todo momento de sonares y artefacctos de monitoreo y localización, apareció ella. Mi idea inicial de darle una bienvenida de camaradería, brindando con buen pisco nacional en una competencia de resistencia, fue pospuesta al ver que ella llegaba muy agitada, dando gritos y cubierta de sangre. Seguramente le tocó anular algún “imprevisto” con sus propias manos, ya que venía totalmente desarmada. Después de dos días de permanecer acuartelada junto a Rebeca, nos desplazamos hasta nuestras instalaciones. Me pareció entender que compartiríamos residencia, al menos hasta nuevo aviso.
1 respuesta hasta el momento ↓
rebeca // Marzo 1, 2009 a 6:02 pm |
El acuartelamiento junto a Rebeca sigue siendo evidente…lo cierto es que la enviada no tiene autonomía propia. Parece ser que tardará en adquirirla. En cualquier caso la llegada de Amalia es extraordinaria.