Ahora lo recuerdo. Fue Rebeca quien recibió el dispositivo de encriptación y la encargada de decifrarlo. Fue tanta la concentración que requería la tarea, que se encerró y no salió hasta que lo hubo completamente decifrado. Tampoco supe decifrar una emoción nunca antes dibujada en su rostro. Dos líneas verticales indicaban que todo estaba por cambiar.

0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.