Reconquista Española

Historias Paralelas /Storie parallele

Octubre 3, 2006 · Dejar un comentario

¿Qué sucede cuando se reúnen personas de lugares lejanos ? De todo. La mayoría de las aventuras las hemos escuchado de boca de sus protagonistas, pero seguro nos faltan unas cuantas. Los invito a contar su propia aventura, siempre que se pueda contar, claro..

1. Acababa de llegar Mara, así que con Rebeca y Alejandro nos reunimos con ella para darle la bienvenida. Apenas nos trajeron nuestras copas suena el celular de Rebeca: de su cara y su tono se leía que un desastre de proporciones descomunales había ocurrido. Ella, aún muy alterada, nos contó enseguida. Mi madre, mi tia y dos de mis hermanos, habían cruzado el atlántico para llegar directamente a la puerta de mi suegro, y como no anunciaron su llegada, esperaban ahí fuera del edificio, con sus grandes maletas interoceánicas. Máximo se enteró por medio de un vecino que gentilmente le llamó al celular. Máximo llamó a Rebeca para preguntarle cómo era posible que no le hubiera dicho cuando llegaban los invitados. Y es que nadie sabía.

Rebeca, alteradísima nos disparó este relato y se levantó para ir a buscarles. Previendo que sus sistema nervioso podia jugarle una mala pasada en la conducción tomé las llaves y dije -”voy yo”.

-”¿Sabes dónde está el coche?”, me pregunto.

-”¡Claro!”-Dije.

Doscientos metros más adelante, fuera ya de la visual de Rebeca pregunté a Alejandro:

-”¿Te acordai dónde dejamos el auto?”

-”Nop.”

-”Óptimo.”

Luego de buscar por las calles probables, subimos al auto y activamos el GPS para recorrer las mismas calles que habíamos recorrido ya mil veces. Es que dadas las circunstancias, era fijo que nos perdíamos.

Al llegar al edificio, de lejos el conteo de personas no me calzó: sólo una mujer y dos hombres, uno de los cuales no alcanzaba los dos metros. Pregunté sin muchas ganas de oir la respuesta

-”¿y mi mamá?”

-”Se fue con Iván a buscar un hotel.”

-”¡Pero si ya les tenemos reservado un departamento, que incluso ya está pagado!”

-”Tú sabes cómo es mi mamá.”

Cuando finalmente me encontré con ella, yo venía indignado por todo el jaleo que innecesariamente se había montado. Pero ella me miró sonriendo, contenta de ver a su hijo europeo y respondió a mis demandas de explicación con soltura inapelable:

-”ay niño, así tendrán algo para contar a los nietos…”

Afortunadamente, en la noche nos juntamos alrededor de unos pinchos. Soraya y Máximo quedaron más tranquilos al ver que el primer encuentro intercontinetal entre familias, que había sido un desastre, para mi tía Mimi y mi madre no era absolutamente nada. Mis suegros escuchaban atentamente el alegre torrente de información que entre ellas dos desataban. Estoy seguro que entendían el 40%, pero en ese momento no importaba mucho.

Cosa succede quando si incontrano persone di luoghi lontani? Di tutto. La maggior parte delle avventure le abbiamo saputo dai diretti protagonisti, ma sicuro ci mancano alcune. Vi invito a raccontare la vostra storia, se si può raccontare, certo…

1. Era appena arrivata Mara e dunque insieme a Rebeca e Alejandro ci siamo riuniti per darle il benvenuto. Appena ci portarono i nostri bicchieri quando il cellulare di Rebeca squillò. Dalla sua faccia e il suo tono, si vedeva che un disastro sproporzionato era successo.

Lei, ancora alterata, ci raccontò subito. Mia madre, mia zia e due dei miei fratelli avevano attraversato l’atlantico per arrivare direttamente alla porta della casa di mio suocero, e siccome non avvertirono del suo arrivo, erarno lì che aspettavano fuori il palazzo, con i loro vagagli intraoceanici.

Maximo lo venne a sapere per un suo vicino, che gentilmente lo chiamò al cellulare. Maximo chiamò Rebeca per chiedere come era mai possibile che non gli avessi detto quando arrivavano gli invitati. Il problema è che nessuno sapeva.

Rebeca, alteratissima, ci sparò questo e si alzò per andarli a prendere. Prevedendo che il suo sistema nervoso poteva scoppiare durante la guida, presi le chievi e dissi : “vado io”.

Lei mi chiese: “sai dov’è la macchina?” .

“Certo!” risposi.

Duecento metri dopo, lontano dalla vista di Rebeca, chiesi Alejandro: -“Ti ricordi dove era la macchina? “

-“Nop”

-“Ottimo”

Dopo cercare per le possibili strade, siamo saliti in macchina e attiviamo il GPS, giusto per percorrere le vie ormai conosciutissime dopo giorni su e giù. Date le circostanze, era sicuro che ci dovevamo perdere.

Quando siamo arrivati al palazzo, da lontano, il numero di persone non mi tornava: solo una donna e due uomini, uno di loro non raggiungeva i due metri.

Chiesi senza voglia di sentire la risposta.

-“e la mamma?”

-“se ne è andata con Iván a cercare albergo”.

-“ma abbiamo già prenotato un appartamento, già pagato!”

-“Tu sai com’è la mamma”

-Quando finalmento mi incontrai con lei, io ero indignato per tutta la confusione creata innecessariamente. Ma lei mi guardò sorridendo, contenta di vedere suo figlio europeo e risposi le mie richieste di spiegazioni con inappellabile tranquillità:

-“oh bimbo, così potete raccontere storielle ai nipoti…”

Per fortuna, durante la sera, ci siamo riuniti per mangiare dei “pinchos” e Soraya e Maximo si erano tranquillizati dopo il primo disastroso incontro tra le familie. Per mia zia Mimi e mia madre, non era successo assolutamente niente e i miei suoceri ascoltavano attentamente l’allegro torrente d’informazione che tra loro due avevano scatenato. Sono sicuro che capivano il 40%, ma in quel momento non importava molto.

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